“Personal value precedes network value”.
Esto lo dice Joshua Porter en The delicious lesson a propósito de por qué en unas aplicaciones sí tiene éxito lo de dejar que los usuarios pongan tags y en otras no.
La razón por la que la gente ponemos tags es porque cada uno le sacamos un beneficio personal, no porque tengamos un espíritu de comuna en plan “Oh sí, voy a contribuir a la sabiduría colectiva agregando contenidos y clasificándolos con estos bonitos tags que pongo, y así entre todos haremos un mundo mejor”.
Sino que es más bien: “Pongo tags a mis bookmarks en delicious para no volverme loco cuando tenga que encontrar uno”.
Lo social es algo que ocurre sólo después de que haya habido un beneficio personal. Y me da que esa macrovisión social y colectiva sólo la extraemos los que nos dedicamos a lo de la interacción y la organización de información como profesión.
Supongo que esto se puede aplicar no sólo una a una a las funcionalidades que pueblan una aplicación (poner tags o cualquier otra) sino también a toda la aplicación en sí, sobre todo, cuando está destinada a crear comunidad.
Es decir, por mucho que la moda diga que tu sistema no es nadie si no permites a los usuarios poner tags o si no tienes una red social, antes habría que preguntarse qué beneficio personal va a tener cada persona de usar esa funcionalidad o de formar parte de esa comunidad, si es que esperamos que tenga éxito.
Por cierto, un vídeo interesante de Javier Godoy hablando sobre la creación de comunidades con éxito.
(¿Se nota demasiado que no aguanto a la gente que se empalma con los tags y en general con las bondades 2.0? :P )

Siempre me ando preguntando si hay una edad en la que uno debería dejar de hacer cosas para Internet, porque la atrofia mental y social que conlleva la edad, le haga a uno perder habilidad para darse cuenta de qué está pasando en esta carrera sin freno que es la jodida red de redes, de qué está pasando con la tecnología, y, aún más importante, de qué está haciendo la gente con ella.