¿Qué hacÃa alguien como yo en un lugar como el OFFF? Alguien que no hace diseño gráfico, que no flipa con el código, que el único Flash que le gusta es el de limón [1] y que además se dedica a frenar los desparrames creativos con un “eh! esto no es usable”, en un festival que comenzó dedicándose a mostrar pelÃculas Flash (Offline Flash Film Festival) y que ha ido ampliando su espÃritu en cada nueva edición para terminar llamándose este año International Festival for the Post-Digital Creation Culture.
Básicamente aprender cómo gente muy diferente entiende y construye experiencias interactivas y que, al final, todos tenemos más cosas en común de lo que nos empeñamos en aparentar.
Como novata en este festival, he agradecido la variedad de los ponentes y de los trabajos expuestos, variedad que a más de uno le hizo decir algo asà como: “la verdad es que no sé muy bien que hago aquà porque no soy lo suficientemente freaky…o…no tengo ni idea de Motion Graphics…o…no sé nada de tecnologÃa”.
No sé los demás, pero yo sà encontré sentido a que todos estuvieran allÃ, desde quienes trabajan desde un punto de vista más comercial hasta los que hacen experimentos con algoritmos que aún no han encontrado un lugar en el mercado masivo (y que puede que nunca lo encuentren).
Mis favoritos
Waskman
“Hacemos diseño de no sé qué…”. O más bien de todo, por lo menos eso es lo que pareció a través de los proyectos que presentaron 2 de sus 7 componentes (¿cómo pueden mover esos proyectazos sólamente 7 personas ?!?!?): desde una barandilla ondulante que pretendÃa hacer más agradable el paseo por el South Bank Area de Londres (“Además vimos que la gente paseaba sola por aquel sitio, cosa que nos dió mucha pena porque en España no paseamos asÃ, y pensamos en poner un punto de luz a lo largo de toda la barandilla que se viera cuando mirases hacia ella y que se moviera contigo a lo largo de tu recorrido para que no te sintieras tan solo”). Pasando por la programación y producción completa de un evento (Motion Graphics Guggenheim Bilbao) para que el museo pudiera atraer a un público más joven del que habitualmente atraÃa. Hasta lo que será el JardÃn del Viento, una instalación permanente para un parque público compuesta por una especie de farolas gigantes simulando dientes de león, que se balancearán según unos sensores de viento y que explusarán pompas de jabón cada vez que alguien les envié un mensaje sms. Gente muy interesante a la que seguir la pista sobre todo para explorar las formas en que se puede interactuar con un entorno fÃsico a través de la tecnologÃa.
Kyle Cooper
“Soy diseñador y me encantan las pelÃculas y contar historias”. Asà que ha dedicado su vida a diseñar tÃtulos de crédito para ellas. Comenzó su exposición reconociendo su admiración por los que eran capaces de manejar tan bien tanta tecnologÃa, porque él no sabe utilizarla para hacer su trabajo. Él “sólo” sabe captar la esencia de una pelÃcula y transmitirla a través de los escasos minutos que duran sus tÃtulos. ¿Te acuerdas de los de Seven? Vuelve a verlos y fÃjate en cómo describen de arriba a abajo al asesino ¿Te acuerdas de El Negociador? Vuelve a ver sus tÃtulos y fÃjate como a través de las fotos fijas de los personajes y del juego de miradas entre ellos se cuenta el papel de cada uno en la historia…Pues asÃ, más de 150 pelÃculas. SorprendÃa cómo el maestro aún se ponÃa colorado cada vez que las piezas que proyectaba eran aplaudidas por el auditorio entero. Actualmente dirige Prologue Films; lástima que en su web no haya más que una muestra breve de trabajo, aunque siempre puedes coger la lista de sus pelÃculas y bajarte al video club a por ellas. Entre otras anécdotas que contó, para que su padre le permitiera estudiar diseño gráfico tuvo que prometerle que nunca se dedicarÃa a él, no lo veÃa una profesión que le pudiera solucionar la vida…
Ze Frank
¿Es posible reflexionar sobre la evolución de Internet, el papel del diseño y hacer que un auditorio entero se muera de risa? SÃ, si eres Ze Frank. Este artista de performance, educador y consultor involucrado en desarrollar plataformas creativas independientes (según decÃa su ficha) más que una ponencia dio un espectáculo de “stand-up comedy” corrosiva, con montones de reflexiones interesantes y cargadas de ironÃa, por ejemplo sobre el concepto de web 2.0 (“Ahora le llaman web 2.0 a quedarse con lo que han hecho otros y ponerle tus créditos…”) y la inquietud que le provoca ver las páginas personales que la gente cuelga en MySpace.com y llegar a la conclusión, no ya de la cantidad de “mierda” que hay en Internet, sino de toda la que queda por crear ahora que todo el mundo puede convertirse en autor y publicador. O cómo se sorprende de la respuesta que obtiene de cientos de personas cada vez que les pide que hagan algo generalmente muy estúpido, como por ejemplo, que le envÃen fotos de ropa o accesorios hechos con papel higiénico. Cerró el espectáculo con un recorrido divertidÃsimo (pero no por ello menos acertado) por los errores de diseño encontrados en un montón de instrucciones de seguridad de las que hay en los aviones. Hace unos años el mismÃsmimo Mark Hurst (GoodExperience) le hizo una entrevista.
Marcos Weskamp y Jonathan Harris
Ambos dieron una ponencia conjunta (“Cómo hacer cosas con datos”) aunque en realidad fue más como dos tipos que acaban de conocerse (de hecho, eso es lo que ocurrió) y se enseñan los experimentos que han estado haciendo todo este tiempo en torno a tomar datos en tiempo real de Internet y jugar a presentarlos de formas diferentes; Marcos (el autor del famoso newsmap, FlickrMap…) desde Japón y Jonathan desde Estados Unidos (WeFeelFine.org, Wordcount.org , 10×10…)
Hi-Res!
Más que una simple agencia interactiva, cualquier cosa que hacen (desde campañas de comunicación hasta sites promocionales de pelÃculas) no tienen nada que ver con lo que hace el resto, por eso les han dado tantos premios desde 2002, Sony les pasó la Eye-toy para que investigarán cosas que se pudieran hacer con ella y clientes como MTV, Diesel o Beck les dejan inventar a su gusto. ¿Cómo describir lo que hacen? Por ejemplo: ¿Interacción e intriga?. Además a través su nueva compañÃa Nanika experimentan con nuevas formas de interactuar con máquinas más allá de dispositivos tradicionales. DifÃciles y raritos pero siempre interesantes.
Tmema (Zach Lieberman & Golan Levin)
Hace unos meses pude ver por primera vez en el Digital Transit (Madrid) unos de sus artilugios de interacción: pintabas lo que quisieras con un pincel y tinta sobre un folio, tu dibujo era capturado y mirando hacia una pantalla podÃas moverlo con el dedo mientras emitÃa un sonido particular en función de la forma que tuviera ese dibujo. Resultó ser uno de los experimentos más sencillos de estos dos autores en comparación con todos lo que presentaron en el OFFF, en los que jugaban con el sonido como input para pintar formas o como resultado de leerlas. Todos sus experimientos en: TheSystemis, Flong,Tmema.
Chuck Anderson (alias No Pattern)
Si no tanto por su obra (más artista que diseñador) sà por la franqueza y la inocencia (sólo tiene 20 años!) con la que habló describiendo cómo se estaba haciendo un hueco trabajando como freelance y dándose a conocer en el mercado, lo cual le ha llevado ya a hacer trabajos, entre otros, para Absolut Vodka, la revista ESPN o a crear ilustraciones para una serie exclusiva de Adidas.
Las personas tras el código
Puede que lo mejor de estos eventos sea descubrir a las personas que hay detrás de cada trabajo y experimento, y mejor aún la actitud que les une a todos, con independencia de que estén empezando su carrera o estén consagrados: la necesidad de investigar y de apostar por dedicarse a aquello en lo que creen. Dedicando muchas horas de tiempo libre a hacer todo aquello que los clientes y los proyectos del dÃa a dÃa no dejan hacer. Hacerlo por satisfacción propia aunque no dé dinero. Por eso era frecuente escuchar lo de “Entonces me fui…y empecé por mi cuenta”.
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[1] Flash: tipo de helado hecho de hielo, quÃmica y envoltorio plástico, que ha acompañado el verano de muchos niños de ciudades dormitorio y barriadas obreras de España. Helado pobre del catálogo con el que te conformabas cuando la paga no te llegaba para un Drácula o un Colajet y definitivamente parte de la nostalgia heladero-infantil de muchos.